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ARTÍCULOS

1º. De Noviembre

Fiesta de todos los Santos.

Origen de esta Fiesta.

Desde los primeros años del cristianismo, la comunidad cristiana tuvo en gran estima el testimonio de los mártires, de tantos hermanos que derramaron su sangre antes que renunciar a su fe en Cristo. Y los conmemoraba en sus celebraciones litúrgicas, recordando aquellas palabras del Señor: Quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.

Con el correr del tiempo se fueron añadiendo la conmemoración de otros miembros de la Iglesia, que se distinguieron como héroes de la vida cristiana, comenzando por los Apóstoles (casi todos murieron también como mártires). Cada uno de los Santos ha sido considerado como un gran regalo de Dios para su Iglesia, pues surgieron como una respuesta de Dios a una necesidad urgente de la Iglesia.

Y así tenemos hoy el calendario con una lista inmensa de cristianos que han sido canonizados por los Papas.

¿Qué es la canonización? ¿Cómo se realiza?

Canonizar viene de la palabra CANON, o sea, Ley o Norma. El conjunto de todas las leyes o normas de la Iglesia está contenido en un Libro que se llama DERECHO CANÓNICO. Cuando se canoniza a un fiel cristiano, se le declara oficialmente como norma o modelo de vida cristiana. No es una norma escrita, sino una vida hecha norma.

El proceso de la canonización lleva tiempo, ya que se analiza toda la vida personal del candidato, incluyendo el testimonio de las personas que convivieron con él y todos sus escritos y obras realizadas. La canonización se realiza en tres etapas. En la primera se le declara siervo de Dios; en la segunda se le declara Beato y se permite el culto en su lugar de origen, y en la tercera se le declara Santo y su culto se extiende a toda la Iglesia. Para cada una de estas etapas se requiere la comprobación de uno o dos milagros realizados por la intercesión de él.

Este proceso de no supone que el cristiano que ha sido canonizado es totalmente perfecto, que ha sido una persona que nunca cometió pecados. Esta perfección la tiene solamente la Virgen María, por un privilegio especial de Dios. Por eso se le llama la Inmaculada Concepción. Hay Santos que ellos mismos se consideran grandes pecadores antes de su conversión, como san Agustín.

Aunque es inmensa la lista de Santos canonizados, no deja de ser un porcentaje mínimo en comparación con la totalidad de los fieles de la Iglesia. Entonces, podríamos preguntarnos: ¿la santidad es privilegio de unos cuantos?

El Concilio Vaticano II nos ha recordado la vocación universal a la Santidad. (1)     O sea, que todos los fieles cristianos estamos llamados por Dios a ser Santos. Quien no quiera ser santo, quiere decir que no quiere participar de la vida eterna, porque “al cielo nada manchado puede entrar”.

La Iglesia, fábrica de santos.

Una de las funciones importantes de la Iglesia es ofrecer a todos los fieles cristianos los medios necesarios, que Cristo le ha dejado, para que puedan participar de la santidad de Dios:

  • La oración,
  • La penitencia,
  • La Palabra de Dios,
  • Los sacramentos,
  • La vida comunitaria.

El Papa Francisco nos ha regalado a toda la Iglesia un Documento en el que nos explica todo lo referente a la Santidad. Algunos ejemplos:

7. Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo…

11. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él, y no que se desgaste intentando imitar algo que no ha sido pensado para él. 

16. Esta santidad a la que el Señor te llama irá creciendo con pequeños gestos. Por ejemplo: una señora va al mercado a hacer las compras, encuentra a una vecina y comienza a hablar, y vienen las críticas. Pero esta mujer dice en su interior: «No, no hablaré mal de nadie». Este es un paso en la santidad. Luego, en casa, su hijo le pide conversar acerca de sus fantasías, y aunque esté cansada se sienta a su lado y escucha con paciencia y afecto. Esa es otra ofrenda que santifica. Luego vive un momento de angustia, pero recuerda el amor de la Virgen María, toma el rosario y reza con fe. Ese es otro camino de santidad. Luego va por la calle, encuentra a un pobre y se detiene a conversar con él con cariño. Ese es otro paso.

Ojala que estos ejemplos te animen a leer completo este Documento.

¡DIOS QUIERE QUE TÚ SEAS SANTO!

 

Mons. José Luis Cervantes Soto

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